Situación clínica en cirugía: herida de gran tamaño con necrosis tisular

Mikey, un perro mestizo de Jack Russell Terrier, macho, de seis años de edad fue atropellado por un coche y atendido en una clínica de urgencias local inmediatamente después. Se le diagnosticó un estado de shock traumático del que respondió rápidamente a los analgésicos, fluidos intravenosos y sedación ligera. No presentaba ninguna fractura obvia, pero sí una grave cojera en su extremidad posterior derecha por heridas cutáneas evidentes en la zona medial de la pierna que se extendían ligeramente hacia la cara lateral. El daño cutáneo era de grosor completo en una pequeña área de la zona medial, combinado con una zona de levantamiento de la piel, dejando un colgajo muy contaminado y una parte del aspecto medial de la tibia al descubierto, combinado con otras zonas adyacentes muy magulladas. Desde el punto de vista ortopédico, la extremidad parecía normal y las articulaciones estables, lo que se confirmó mediante dos radiografías que no revelaron ninguna anormalidad. Se procedió al lavado agresivo de las heridas y la colocación de un vendaje protector y se dio cobertura antibiótica y analgésica sistémicas.

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