Fisura intracondilar del húmero en el perro

El cóndilo humeral canino tiene dos centros de osificación (medial y lateral) que se unen en una media de 14 ± 8 días después del nacimiento (Hare 1961). Las fracturas condilares humerales (HCF, del inglés, humeral condylar fracture) suceden generalmente como resultado de un trauma severo y con una incidencia mayor en animales esqueléticamente inmaduros de unos cuatro meses de edad. A pesar de ello, varios artículos han reportado HCF en animales esqueléticamente maduros con historia de trauma mínimo, siendo los animales de raza spaniel mayoritarios (Little 1994, Fitzptrick 2009, Vannini 1988). Este hecho ha generado la sospecha sobre una inherente debilidad o anormalidad conformacional en este subgrupo de animales. 

La fisura humeral intracondilar (HIF) ha sido identificada en tomografía axial computarizada (TAC) como una fisura radiolúcida que se extiende desde la superficie articular hacia el foramen supratroclear del húmero, denominándose completa cuando llega hasta el mismo e incompleta cuando no lo hace. Dicho hallazgo ha sido identificado en perros de raza spaniel, pointer inglés, labrador, bulldog inglés, pug y rottweiler. Existe un consenso general en que esta fisura constituye un factor de riesgo de fracturas óseas por fatiga de una o ambas crestas supracondilares humerales, presentándose generalmente de forma lateral.

Varias hipótesis han sido reportadas para explicar la etiopatogénesis de HIF. Una posible osificación incompleta del cóndilo humeral (IOHC, del inglés, incomplete ossification of the humeral condyle) había sido tradicionalmente la hipótesis más aceptada. En base a ella, los dos centros mayores de osificación del cóndilo humeral fallaban en su fusión, quedando separados por tejido fibroso. De esa forma, el tejido fibroso se comportaba como un punto de debilidad estructural que predisponía a las citadas razas a fracturas por fatiga. Dos publicaciones más recientes (Farrell 2011 y Piola 2012) describieron el primer caso de HIF donde la fisura se desarrolló después de que la osificación condilar humeral fuera completa y bien documentada en TAC (Farrell 2011) y en resonancia magnética nuclear (Piola 2012). En un tercer artículo, Witte et al. (2010) se describía la propagación de una fisura parcial inercondilar a completa en un cocker spaniel americano con TAC.

Además, varios estudios histológicos de la fisura condilar (Marcellin-Little 1994, Gnudi 2005, Von Pfiel 2010) han reportado hallazgos más sugerentes de no-uniones crónicas que de perturbaciones de la osificación endocondral.

Desde entonces, la hipótesis de IOHC ha sido cuestionada e incluso la nomenclatura en la literatura ha cambiado. Farrell et al (2010) sugirió el termino HIF, de manera que se omite la referencia a la etiología y se adopta una terminología meramente descriptiva.

Varios autores han sugerido que existe un subgrupo de pacientes con HIF que presentan un alto riesgo de fractura condilar humeral después del diagnóstico inicial de la fisura (Farrell 2011, Fitzpatrick 2009, Little-Marcellin 1994).

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