El examen neurológico en el perro y el gato

Ante un problema neurológico, el examen neurológico nos permitirá confirmarlo o identificarlo, localizarlo, valorar su gravedad y obtener el pronóstico y el diagnóstico diferencial. Durante la primera parte del examen neurológico, denominada observación, se valora el estado mental, la postura y la marcha del animal. En la segunda sección se evalúan las reacciones posturales (especialmente el posicionamiento propioceptivo) que, aunque no proporcionan una localización precisa de la lesión, sí suelen ayudar a detectar su presencia. La valoración de los reflejos espinales permite clasificar la lesión como de neurona motora inferior o de neurona motora superior y localizarla en un determinado segmento espinal o en el sistema nervioso periférico. En lesiones intracraneales, el examen de los nervios craneales (cuarta sección) es de especial importancia. Este examen junto a la valoración de las reacciones posturales y del estado mental, resultan esenciales para localizar la lesión en el tronco del encéfalo o en los componentes periféricos. En la última parte del examen neurológico valoraremos la nocicepción (tanto sensibilidad superficial como profunda), el reflejo cutáneo del tronco, el reflejo perineal y nos fijaremos en si existen áreas de hiperestesia. La presencia o no de sensibilidad profunda es especialmente relevante de cara al pronóstico en lesiones espinales.

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