Circulación extracorpórea (CEC) en veterinaria

Estudios efectuados en el campo de la medicina veterinaria han evidenciado que las patologías cardíacas afectan aproximadamente a un perro de entre 10 y que la mayor parte de las mismas solo se tratan con un tratamiento médico a base de fármacos, como por ejemplo diuréticos, vasodilatadores, inotrópicos positivos, beta-bloqueantes, etc. Dichos tratamientos juegan un papel fundamental a la hora de reducir los efectos secundarios, así como las consecuencias negativas de las cardiopatías en el organismo (edema pulmonar, ascitis), lo que permite mejorar la calidad y expectativa de vida. Sin embargo, el tratamiento médico, aunque es indispensable, no tiene la capacidad específica de actuar sobre la etiología de la enfermedad y, en algunos casos, ni de poder obstaculizar o retrasar la progresión del trastorno, lo cual, como consecuencia y con el paso del tiempo, producirá un agravamiento de la condición del animal y un impacto negativo sobre la calidad y expectativa de vida de los pacientes veterinarios cardiópatas. 

En medicina humana, donde el tratamiento farmacológico no se considera suficiente, la cirugía cardíaca juega un papel fundamental en el tratamiento de las patologías cardíacas congénitas y adquiridas, lo que permite ofrecer una nueva posibilidad de vivir más y mejor. Las técnicas quirúrgicas descritas son múltiples y se pueden realizar tanto en un “corazón latiendo” como en un “corazón parado”, en función del tipo de cardiopatía diagnosticada. A día de hoy, en medicina veterinaria, la cirugía cardíaca se limita más bien a varias técnicas de “corazón latiendo”, como por ejemplo en el cierre mediante ligadura del conducto arterioso persistente. En otras patologías es necesaria la interrupción del flujo sanguíneo mediante el clampaje caval sin necesidad de parar el corazón, como por ejemplo, en la exéresis de una masa intracardíaca en el atrio derecho; este tipo de intervenciones permite tener un tiempo útil de cirugía de muy pocos minutos y su aplicación queda limitada a las cavidades derechas. Sin embargo, existen otras enfermedades cardíacas congénitas o adquiridas, como la degeneración de la válvula mitral, que requieren un tratamiento quirúrgico a “corazón abierto” y en parada cardíaca. Para dichas intervenciones es necesaria la ayuda de la circulación extracorpórea (CEC) para mantener la perfusión de los diferentes órganos. Recientemente, algunos perros con insuficiencia mitral grave que no eran capaces de mantener una adecuada calidad y expectativa de vida solamente con el tratamiento farmacológico, se han sometido con buenos resultados a la reparación de la válvula mitral y de las cuerdas tendinosas gracias a la disponibilidad hoy en día en veterinaria de la CEC. 

El objetivo del presente artículo es exponer de una manera simple esta novedosa técnica para la medicina veterinaria, así como algunas consideraciones importantes de aplicación clínica.

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