Medicamento celular para uso veterinario

Las células madre (CM) son células indiferenciadas presentes en todos los tejidos animales que participan en la homeostasis y reparación natural de los tejidos dañados. Las CM, o unidades de reparación tisular, se encuentran habitualmente en reposo (estado quiescente) y se caracterizan por ser capaces de multiplicarse de manera indefinida (autorrenovarse) y de diferenciarse en las diferentes líneas celulares que conforman el tejido. Además, son capaces de secretar ciertos factores con efectos paracrinos (citoquinas, quimioquinas, factores de crecimiento, etc.) que favorecen la regeneración tisular, reducen los procesos inflamatorios y apoptóticos y modulan la respuesta inmunológica. Todas estas funciones fisiológicas las hacen muy interesantes desde el punto de vista terapéutico. Por otro lado, su baja inmunogenicidad resulta ideal incluso para el trasplante alogénico entre individuos no relacionados (Talavera et al., 2017).

En los últimos años, la investigación biomédica ha dirigido un importante foco de atención hacia el potencial terapéutico de las células madre. Existen numerosos estudios de laboratorio y en modelos experimentales que fundamentan sus propiedades terapéuticas y evidencian efectos beneficiosos en un entorno experimental. Las CM más utilizadas en el entorno clínico y experimental han sido las CM mesenquimales estromales de médula ósea y de tejido adiposo. En personas se han realizado multitud de ensayos clínicos fase I y II en miles de pacientes que han demostrado su seguridad e indicios de eficacia en diferentes indicaciones (Moraleda et al., 2006, Insausti et al., 2010; Rodríguez Lozano et al., 2012). En pacientes veterinarios los estudios con pacientes reales son menos numerosos y menos rigurosos, pero los resultados son igualmente esperanzadores (Talavera J et al., 2017). No obstante, a menudo los estudios clínicos en pacientes reales (tanto humanos como veterinarios) muestran en general efectos más modestos que en el entorno experimental, y en ocasiones los resultados son contradictorios. 

En todo caso, la posibilidad de tratar pacientes veterinarios con células madre no corresponde al futuro, sino que actualmente es una realidad que se puede materializar a través de la oferta comercial existente. Es conveniente, no obstante, que el veterinario clínico que tenga interés en este tipo de terapia y se plantee ofertarla a sus pacientes conozca la información existente sobre el balance beneficio/riesgo en cada indicación, y los condicionantes básicos asociados. Es algo esencial para cualquier tratamiento, pero mucho más importante si cabe cuando se trata de un medicamento vivo, cuya eficacia está aún por demostrar en la mayoría de las indicaciones y que no está supervisado por las agencias reguladoras. 

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