Diarrea crónica en gatos por Tritrichomonas foetus

La tricomoniasis felina puede resultar un verdadero reto para el veterinario, ya que puede ocasionar diarrea crónica frustrante de tratar y que, además, puede ser confundida en el diagnóstico con otras etiologías. Su descripción es ocasional, aunque cada vez más frecuente, en gatitos procedentes de criaderos a nivel de toda Europa, razón por la cual se plantea revisar el estado actual de conocimientos de la patología a través de un caso clínico.

La tricomoniasis felina fue identificada como causa de diarrea crónica de intestino grueso por primera vez en 2001 (Levy MG et al., 2001) mediante técnicas de biología molecular. La existencia previa como patógeno en gatos es desconocida (Da Cunha y Muniz , 1922; Brumpt, 1925; Simic, 1932; Kessel, 1928; Hegner y Eskridge, 1935; Jordan, 1956). Las descripciones de la tricomoniasis felina datan de principios de 1900, resurgiendo en la literatura científica contemporánea en dos casos publicados en 1996 y 2000 por Romatowski.

Se ha demostrado experimental y clínicamente en gatos infectados que Tritrichomonas foetus coloniza el íleo distal y el colon (Gookin et al., 2001), resultando en colitis linfoplasmocítica y neutrofílica (Yaeger y Gookin, 2005), así como diarrea crónica maloliente (Gookin et al., 1999; Foster et al., 2004). La patología representa a menudo un desafío clínico a pesar de las las técnicas diagnósticas disponibles. La tricomoniasis felina es resistente a todos los antiprotozoarios empleados comúnmente (Gookin et al.,1999), siendo el ronidazol en la actualidad el único fármaco con demostrada eficacia en eliminar la infección (Gookin et al., 2006). Sin embargo, tiene un estrecho margen de seguridad terapéutico y una resistencia clínica cada vez más reconocida. La tricomoniasis felina tiene importancia global y es una de las causas infecciosas más comunes de colitis en el gato doméstico. La infección se disemina en criaderos y, aunque la remisión de la diarrea puede ocurrir con el tiempo, la infección persistente es común (Gookin et al, 2017).

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